Aproximación de la violencia en nuestro país LA GUERRA EN VENEZUELA por Ibrahim J. López P.

200808

Estimados lectores:

Este es un artículo que me enviaron, el cual considero interesante para la causa de La Conciencia Ciudadana, se los dejo y saquen sus conclusiones……

La franja de Gaza llora lágrimas de sangre. La ofensiva militar israelí dejo un saldo de 1.300 palestinos muertos en tan sólo 22 días. Viudas, viudos, huérfanos y huérfanas, personas que a fuerza de plomo, pólvora y metralla tendrán que recorrer la vida sin la compañía de sus familiares.
Se escuchó el rechazo mundial en alta voz ante lo que se consideró la respuesta desproporcionada de un Estado contra una población civil prácticamente indefensa. Tal cifra de víctimas fatales sólo es imaginable en un conflicto armado… y en Latinoamérica.
Nuestro Continente destaca entre los otros cuatro como el más violento, por la altísima tasa de homicidios que registra anualmente. Venezuela no escapa a esa realidad y si no fuera por unos cuantos eufemismos gubernamentales de nueva data, sería el país con el mayor número de asesinatos en el Hemisferio.
Durante el 2008 murieron 14.600 venezolanos de forma violenta, lo que indica aproximadamente 1.217 homicidios al mes. Que no nos envidien en el Medio Oriente, nosotros también tenemos nuestra guerra.
Una vieja deuda
No nos equivoquemos. El problema de la violencia y la criminalidad no es nuevo: durante los últimos 20 años ha venido incrementándose sin descanso, progresivamente, ante la mirada imperturbable de los gobiernos de turno.
Bernardino Herrera, historiador y miembro del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) considera en el trabajo “Violencia en medios. Búsqueda de nuevos enfoques para su estudio” que el estallido social conocido como “el caracazo” pudiera haber reiniciado un ciclo de violencia de masas. “Nuestra nación viene conociendo, desde 1989, un preocupante crecimiento de sus índices al respecto”. (Herrera 2004. Pág. 252)
Ana María Sanjuán, Directora del Centro para la Paz de la Universidad Central de Venezuela, advierte que desde hace dos décadas y media el Estado venezolano ha abordado incorrectamente la situación.
“No existe un dimensionamiento correcto de qué pasa y por qué sucede. Hay muy poca investigación, la cantidad de delitos registrados arropa a los cuerpos policiales. Lejos de tomarse políticas concertadas a nivel nacional, regional y local, se han ensayado múltiples medidas reactivas, que no van al corazón del problema”.
Entre hormonas y adrenalina
Los criminales en Venezuela se reinventan a sí mismos diariamente. Cada vez actúan con mayor crueldad y ensañamiento: roban una camioneta y luego de que el dueño entrega el vehículo, lo atropellan; secuestran a una persona y la agreden sexualmente; persiguen a un trabajador que salió del banco y, después de quitarle el dinero, le descargan una cacerina entera en el cuerpo; un miembro de una banda encuentra en la calle a un elemento rival, y le dispara con la intención de provocarle una colostomía “para ponerlo a cagar en bolsita”.
Ana María Sanjuán confirma que los delitos contra la propiedad recurriendo a extremos de violencia se han incrementado alarmantemente.Un disparo ya no es suficiente.
La cifra de secuestros crece como si tuviera levadura y se democratiza: cualquiera puede ser sujeto de una privación ilegítima de su libertad con fines extorsivos. El año pasado subió más del 101%, situación que podría helarle la sangre hasta al más valiente si tomamos en cuenta que la mayoría de las víctimas no formulan denuncia, ¿y ante quién podrían acudir si la policía se paga y se da el vuelto? Gran parte de esos delitos son cometidos por funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado.
El secuestro se extiende porque es mucho más expedito. En otro tipo de delitos existe un proceso que se debe recorrer para convertir algún bien material en dinero y generalmente hay intermediarios, mientras que la retención de la persona para solicitar rescate es una manera directa de conseguir efectivo. En el mismo orden de ideas, el secuestro exprés permite la generalización, los secuestrables para grandes sumas son realmente pocos y tienen sistemas de seguridad. En cambio la modalidad exprés posibilita que más delincuentes se incorporen a la actividad, así como plagiar a más personas, rápidamente y sin necesidad de tener toda la logística que implica ese crimen.
El profesor Roberto Briceño-León, representante del Laboratorio de Ciencias Sociales de la UCV (LACSO) quién ha estudiado el fenómeno de la violencia en profundidad, explica que cuando se genera una espiral de violencia se llega a sentir cierto placer en su ejercicio y ésta deja de ser exclusivamente instrumental para convertirse en un fin.
“El uso excesivo o superfluo de la violencia, normalmente lo ejercen individuos que han sido víctimas de la violencia y uno de los componentes que funciona en esa sensación de placer, es que la persona también se siente en riesgo de ser violentada. Igualmente está implícita una suerte de patología sado-masoquista, creen que los pueden matar por nada y ellos matan exactamente por lo mismo.
El placer, a parte de cualquier otra perversión, queda en la intensidad que se tiene del momento en que se puede ser víctima o victimario. Hay una emoción que produce una descarga de adrenalina y hormonas, parecido a lo que puede experimentar alguien que se lanza en parapente. También encontramos una especie de reconocimiento social. Si te tienen miedo no te ignoran, existes. Le encuentran sentido a su vida porque se consideran respetados y temido por otros”.
Eufemismos porcentuales
Según cifras oficiales reflejadas en el informe de PROVEA 2007-2008, Venezuela es el país más violento de Suramérica en términos de homicidios. No obstante, el uso indiscriminado de las estadísticas ha contribuido al crecimiento del problema, por presentar de manera simple un fenómeno de alta complejidad, exacerbando los principales miedos de la población, obstaculizando el debate nacional sobre ese tema y principalmente obstruyendo la búsqueda de soluciones colectivas.
El año 2008 cerró con una tasa de asesinatos de 52 por 100 mil habitantes. Esa cifra esconde un sub registro, pues en diversas administraciones del Ministerio de Interior y Justicia se han construido y desarrollado argumentos mediante los cuales excluyen de las estadísticas a personas que pierden la vida en enfrentamientos entre bandas. De la misma manera, los casos considerados como resistencia a la autoridad no se contabilizan a pesar de que presentan un sospechoso incremento cercano al 50%. Por último, tampoco se registran como homicidios las muertes ocurridas en averiguación, categoría que reporta un número importante de fallecimientos. Si se suman todas esas cifras, se obtiene que el número total de muertes violentas debería tener un aumento superior al 45%.
Referencias constantes de la ciudadanía reflejan de manera clara la influencia de ese sub registro en la dimensión de la inseguridad, porque dibuja e impone dinámicas de vida que se rigen por horarios y el establecimiento de zonas seguras cada vez más restringidas en las comunidades. Igualmente devela la ausencia del Estado como actor garante de la seguridad de sus ciudadanos como está contemplado en la Constitución. (Informe PROVEA 2007-2008)
Quiebre en el pacto social
En 1998 Venezuela registraba una tasa de homicidios prácticamente igual a la de México y Brasil. Es decir, entre 18 y 20 por cada 100 mil habitantes. Hoy en día, esas dos naciones pesar de la delicada situación que viven con el crimen organizado y las mafias de narcotraficantes, mantienen casi la misma cifra mientras que nuestro país el año pasado contó 52 asesinatos por cada 100 mil habitantes.
El sociólogo Roberto Briceño-León considera que los primeros 20 homicidios en las tres naciones son atribuibles a las mismas causas: desigualdad, pobreza, desempleo y ocio juvenil, asimetría entre las expectativas de los jóvenes y su capacidad de satisfacerla, quiebre de los mecanismos de control social tradicionales, la cultura de la masculinidad, el tráfico de drogas y la forma en que está organizado el menudeo, la manera en que está desarrollado el urbanismo en las zonas más deprimidas, el porte de armas y el consumo de alcohol y drogas.
¿Por qué entonces Venezuela duplicó en tan sólo 10 años el número de muertes violentas mientras que México y Brasil mantuvieron sus estadísticas? Briceño-León atribuye los 30 homicidios de diferencia al quiebre del pacto social y al proceso político venezolano.
“Tenemos un gobierno dedicado a destruir instituciones mediante el irrespeto de la norma y la ley. Allí, en ese quiebre institucional, es donde podemos encontrar la causa del incremento de los homicidios.
Históricamente Colombia fue mucho más violenta que nuestro país. Incluso hasta el año 2000 la tasa más alta de homicidios en Venezuela, era menor a la más baja que habían tenido los colombianos en 50 años. Hoy en día Colombia registra una tasa de muertes violentas de 38 por cada 100 mil habitantes mientras que Venezuela suma 52 por cada 100 mil habitantes.
¿Qué pasó, cuál es la diferencia? Nuestros vecinos han vivido un proceso de refuerzo institucional, han respondido a la violencia y enviado un mensaje claro contra el delito. No sólo el gobierno de Uribe, también los alcaldes y gobernadores de izquierda han dado continuidad a los programas de seguridad y han mantenido políticas de defensa de la ciudadanía, de control ciudadano y fortalecimiento en las instituciones”.
Delincuencia en los barrios
La tasas de homicidios, secuestros y otros delitos en Venezuela son las más altas de toda la historia, la violencia es estructural y alcanza a todos los rincones. Sin embargo, no todas las personas y sectores sociales son igualmente vulnerables: las principales víctimas son los jóvenes pobres y excluidos, los habitantes de los barrios, las mujeres, los ancianos y los niños. (Informe PROVEA 2007-2008)
Señala Ana María Sanjuán que en nuestro país existe la percepción generalizada de que la delincuencia es causa directa de la pobreza. En consecuencia el Gobierno redobla sus esfuerzos para mejorar la calidad de vida de la población, en la promoción de procesos para la inclusión social, la extensión del poder ciudadano y la reducción del desempleo y del empleo informal. Por otra parte, el índice de Gini indica que en nuestro país la desigualdad desciende mientras que los homicidios, secuestros, lesiones y robos se incrementan.
“Venezuela es un caso importante que derrumba esa teoría, es un problema multicausal que varía entre países y existen otras condiciones sociales e institucionales que promueven la criminalidad. El tema de la desigualdad es importante, el hábitat, el ordenamiento urbano y territorial, la impunidad, la falta de mecanismos de conciliación, falta de actuación de la ley, la falta de atención a millares de jóvenes excluidos que no tienen ninguna oportunidad y que son expulsados del sistema educativo”
Por más que estudiemos separadamente cada expresión de violencia, estamos obligados a vincularla como un proceso de causales compartidas, con estrechas convicciones en el pasado, con sorprendentes discronías, con la aparición de nuevas tradiciones de violencia. (Herrera 2004. Pág.253)
El profesor Antonio Gonzalez Plessman, Coordinador del Área de Investigación del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (PROVEA), coincide con Ana María Sanjuán en que un detonante de la violencia, es la ausencia de medios para resolver conflictos.
“Adicionalmente a la reducción de la pobreza o la desigualdad, es necesario recuperar la convivencia a lo interno de las comunidades generando una cultura conciliación que permita resolver las diferencias mediante una vía pacífica. También es importante ofrecer opciones de vida, proyectos y posibilidades a esos jóvenes que son vulnerables de entrar al espiral de la violencia”.
Crisis de valores
Impunidad, desigualdad, un sistema judicial débil y corrupto, ineficiencia en los cuerpos de seguridad del Estado o falta de oportunidades. Más allá de esos elementos que contribuyen con el aumento de la violencia y la criminalidad, encontramos una aguda crisis de valores en nuestra sociedad agravada por el consumo de drogas y alcohol por parte de la población joven.
Investigaciones realizadas por el ININCO dan cuenta sobre la incapacidad que presentan agentes socializadores como la familia y la escuela en la prevención de la delincuencia desde un punto de vista formativo. Otros actores como los medios de comunicación, especialmente la televisión, tienden entonces a tomar sus lugares y ejercen una gran influencia socializante.
Es por ello que con frecuencia se sobreestima el vínculo entre la criminalidad y la programación transmitida a través de los medios. El historiador e investigador del ININCO, Bernardino Herrera, considera el fenómeno tan complejo que no puede reducirse a un determinismo tan simple como el propuesto por quienes ven en los medios de comunicación de masas el centro de todas las manifestaciones violencia en nuestras sociedades actuales (Herrera 2004 pág. 245).
No obstante, Herrera es claro al advertir que reproduciendo ciertos elementos, los mass media estimulan la conducta agresiva manteniendo un clima de violencia virtual, generando pánico en la sociedad, desconfianza extrema en el otro y paranoias que hacen reaccionar violentamente.
La Directora del Centro para la Paz de la UCV, Ana María Sanjuán, considera que los medios de comunicación social podrían desempeñar un papel importante en la promoción de la convivencia y de la cultura de paz mediante un uso responsable de la información.
“No me parece correcto responsabilizarlos pero tampoco es adecuado pensar que son inocuos. Obviamente tienen una importancia estratégica porque los medios de comunicación comparten con la familia y con la escuela el rol del modelaje sobre niños y adolescentes.
Hay que buscar un punto de encuentro para que se incorporen a la solución e iniciar una discusión sobre qué tipo de programación debería transmitirse en un país con altas tasas de violencia”.
Violencia política
Las bandas de jíbaros pelean por el control de las plazas en el barrio, mientras que en la arena política se lucha por el poder de un Estado que genera una altísima renta petrolera. En ambos casos, algunas veces las diferencias se salvan con balas.
En Venezuela existen dos proyectos de país antagónicos y enfrentados, Antonio González Plessman indica que en ese escenario se desarrolla una confrontación de clases sociales impulsada por la desigualdad.
“La percepción de que hay otro disfrutando de algunos privilegios y un modo de vida radicalmente opuesto, que puede vivir en la opulencia, conviviendo en la misma sociedad con aquellos que viven en la miseria, que tienen límites para su alimentación o para realizar sus proyectos de vida, produce un gran malestar y es evidentemente un factor generador de violencia”.
A su juicio es una simplificación absoluta señalar que el origen de la violencia política en Venezuela es el discurso pugnaz del Presidente Chávez.
“Sería como partir de la hipótesis que una persona habla y eso genera odio, malestares y resentimientos. Evidentemente los discursos son factores que pueden coadyuvar a la violencia, pero esa no es la causa. Las causas son la desigualdad socioeconómica, la confrontación de los proyectos de país, la competencia por el Estado y el déficit de procesamiento democrático en las diferencias de ambas partes.
Cuando un grupo de mujeres se quita los pantalones y se los lanzan a unos soldados en señal machista para solicitar una intervención militar, demuestran desprecio por las formas democráticas. Lo mismo se puede decir del Presidente cuando hace uso de la institución castrense a favor de una parcialidad política, o cuando agrede innecesariamente a sus adversarios”.
González Plessman explica que para superar la violencia política en nuestro país, es primordial que exista un reconocimiento entre los actores.
“Hace falta una lógica de convivencia que permita una administración democrática de nuestros conflictos, pero esto no significa que el Gobierno necesita doblegarse. Si la gente votó por el chavismo, el chavismo tiene que cumplir el proyecto que ofreció a sus electores. Sin embargo, puede ofrecer un espacio a la oposición para el diálogo y reconocerla como actor que existe y representa a una parte importante del país, y la oposición debe hacer exactamente lo mismo con el Gobierno”.
Busquemos una solución
El elevado número de homicidios en Venezuela constituye una grave violación de los derechos humanos por parte del Estado venezolano. La violencia transforma los términos de la ecuación democrática, obstruye el desarrollo y destruye la legitimidad de las instituciones públicas. Por otra parte, el ocultamiento deliberado de las cifras sobre criminalidad, impide asumir la responsabilidad sobre el problema, imposibilitando la elaboración de políticas adecuadas.
La Directora del Centro de Estudios para la Paz, Ana María Sanjuán, resalta el papel protagónico que tiene la Academia venezolana.
“La contribución de las universidades nacionales a la comprensión de esta situación es fundamental. En una nación dividida y polarizada es necesario reconocer que tenemos un problema sin atacar al otro, sin responsabilizarlo. Hay que asumirlo de una manera más madura, entendiendo que nos afecta a todos por igual. Principalmente compete al Estado, pero la sociedad tiene muchos mecanismos de intervención.
La solución requiere la participación de la Iglesia, del sector privado, de los consejos comunales, de los medios de comunicación, de la sociedad organizada. Necesitamos políticas de prevención y control concertadas”.
La especialista explica que nuestro país tiene suficientes efectivos policiales para atacar el problema y resalta que lo más importante es reorganizar el mapa competencial de los cuerpos de seguridad que actúan en territorio nacional.
“Tenemos la idea de que necesitamos batallones de uniformados, pero el número de policías que tiene Venezuela por cada 100 mil habitantes es adecuado para un país en vías de desarrollo. No necesitamos más policías sino agentes entrenados, competentes, honestos, no violentos, con una organización eficiente. Nosotros requerimos políticas estructurales e institucionales coordinadas y acuerdos sociales importantes.
Sanjuán destaca que en las ciudades de América Latina donde se ha logrado un control eficiente de la criminalidad, las comunidades han realizado el diagnóstico de su situación particular y trabajan conjuntamente con la policía. Indica que las características de los delitos varían de una zona a otra, lo que obliga a elaborar protocolos de actuación diferenciados que estén enmarcados dentro de una misma línea de acción central. Es por ello que recomienda desarrollar políticas de intervención local, por ejemplo, cuerpos de seguridad diseñados organizacionalmente para responder a las demandas de prevención y control del delito en municipios y comunidades.
El Coordinador del Área de Investigación de PROVEA, Antonio Gonzalez Plessman, advierte que según otras experiencias, en los sitios donde se logra reducir la delincuencia se encuentran presentes controles sobre la venta y consumo de alcohol. “El licor es un factor desencadenante que unido a otros elementos se encuentra presente en hechos de violencia, aunque no es la causa estructural. Facilita la ocurrencia de hechos violentos porque actúa como catalizador. Su regulación, junto al control de las armas de fuego, serían dos medidas evidentes e inmediatas para reducir la tasa de homicidios”.
Expone que otras acciones que se pueden ejecutar en corto y mediano plazo, y que contribuyen a la disminución de la criminalidad, son la protección del empleo y la adeudada ampliación en la cobertura de la seguridad social.
Para reducir la desigualdad, considera necesario masificar la educación y aumentar su calidad, fortaleciendo además paralelamente la formación de la población en general. Las sociedades, avanzan hacia la igualdad con educación masificada pero de gran calidad.
HOMICIDIOS EN VENEZUELA
Cifras extraídas del Informe PROVEA 2007-2008
1994---------------------------22 homicidios por cada 100 mil habitantes
1995---------------------------21 homicidios por cada 100 mil habitantes
1996---------------------------22 homicidios por cada 100 mil habitantes
1997---------------------------19 homicidios por cada 100 mil habitantes
1998---------------------------20 homicidios por cada 100 mil habitantes
1999---------------------------25 homicidios por cada 100 mil habitantes
2000---------------------------33 homicidios por cada 100 mil habitantes
2001---------------------------32 homicidios por cada 100 mil habitantes
2002---------------------------38 homicidios por cada 100 mil habitantes
2003---------------------------44 homicidios por cada 100 mil habitantes
2004---------------------------37 homicidios por cada 100 mil habitantes
2005---------------------------37 homicidios por cada 100 mil habitantes
2006---------------------------45 homicidios por cada 100 mil habitantes
2007---------------------------48 homicidios por cada 100 mil habitantes
2008---------------------------52 homicidios por cada 100 mil habitantes
SECUESTROS EN VENEZUELA
Cifras extraídas del Informe PROVEA 2007-2008, correspondientes al período enero-septiembre de 2008 con respecto a 2007.
2007---------------------------182 secuestros en Venezuela----------23 en Caracas
2008---------------------------366 secuestros en Venezuela----------45 en Caracas
Variación porcentual-------101,10% en Venezuela--------------95,65 en Caracas
ROBOS EN VENEZUELA
Cifras extraídas del Informe PROVEA 2007-2008, correspondientes al período enero-septiembre de 2008 con respecto a 2007.
2007---------------------------21.440 robos en Venezuela----------3.365 en Caracas
2008---------------------------23.169 robos en Venezuela----------3.555 en Caracas
Variación porcentual-------8,06% en Venezuela------------------5,65% en Caracas
DESIGUALDAD, POBREZA Y HOMICIDIOS EN VENEZUELA
Cifras extraídas del Informe PROVEA 2007-2008.
1998--------Gini 0,4865-----------Pobreza 50,04-------------Homicidios 20
1999--------Gini 0,4693-----------Pobreza 48,07-------------Homicidios 25
2000--------Gini 0,4772-----------Pobreza 46,03-------------Homicidios 33
2001--------Gini 0,4573-----------Pobreza 45,04-------------Homicidios 32
2002--------Gini 0,49,39----------Pobreza 55,04-------------Homicidios 38
2003--------Gini 0,4811-----------Pobreza 62,10-------------Homicidios 44
2004--------Gini 0,4541-----------Pobreza 53,90-------------Homicidios 37
2005--------Gini 0,4771-----------Pobreza 43,07-------------Homicidios 37
2006--------Gini 0,4370-----------Pobreza 36,30-------------Homicidios 45
2007--------Gini 0,4211-----------Pobreza 33,60-------------Homicidios 48
Fuentes:
SANJUÁN Ana María. Informe PROVEA 2007-2008, Capítulo sobre seguridad ciudadana. Centro de Estudios para la Paz UCV.
UCV RECTORADO, Fundación Francisco Herrera Luque. Fin a la violencia: Tema del Siglo XXI. 2004. Briceño-León Roberto y Mayorca Juan Manuel, compiladores.

Bitacoras.com : , ,

Comments

1 Response to "Aproximación de la violencia en nuestro país LA GUERRA EN VENEZUELA por Ibrahim J. López P."

SOLIDARIDAD dijo... 10 de marzo de 2009, 20:27

Estimado lector me llamo Carlos Caripe y en estos momentos estoy en peligro de –nuevamente- dejar la universidad por falta de respaldo económico y mi consecuente incumplimiento de pago en la universidad (UCAB).

Desde hace ya 5 meses estudio Derecho y por múltiples razones –que no vienen al caso- estoy –como cosa rara- desempleado, NECESITO TU AYUDA…ora por mi…envíame algun contacto que me pueda ayudar , dame la dirección de alguien que me pueda ayudar, colabora…QUIERO SEGUIR ESTUDIANDO PARA SERVIR A LOS EMPOBRECIDOS DE MI PAÍS…

Publicidad

Publicidad
laconcienciaciudadana@gmail.com

Datos personales

Mi foto

Editor del blog el Gourmet Urbano, especialista en dispositivos móviles y políticamente correcto!!
Puedes saber mas de mi en mis perfiles de LinkedIn, About.me 

Archivos del blog

Labels

Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

Twitter

Twitter Button from twitbuttons.com

Nacional

eluniversal.com: Avances

Premio "A liberar el Tocororo"

Premio "A liberar el Tocororo"
Premio "A liberar el Tocororo"