El VALOR DE LA EXPERIENCIA..por René Ichazo.

 

Durante toda mi vida laboral, los mayores aportes de ideas, en las aéreas competitividades, eficiencia, calidad de servicios, productividad, control de costos, Etc.; me fueron dados en un inicio por iniciativa del personal a mi cargo.

Mis puertas, en muy raras oportunidades estuvieron cerradas, de pronto, secretarias, mensajeros o empleados, se tomaron un tiempo para conversar, charlas de corta duración el trabajo, siempre fue intenso, el personal nunca suficiente, las dificultades inherentes de trabajar en un país con muchas limitaciones, en acceso a tecnología, comunicación, burocracia; en fin donde a veces lo fácil es imposible, y lo imposible a veces muy fácil.

Un pequeño comentario, de pronto se convertía en el motor de un proyecto, de un sistema, de su implementación, siempre estuvimos a la vanguardia.

En realidad fue difícil entender y hacer entender a organizaciones del primer mundo, grandes corporaciones multinacionales, que en Bolivia, “las cosas no son así”.

Una frase que mencione en mis últimas notas, el no entender a cabalidad el entorno en que se desarrolla un emprendimiento es normalmente causa de un fracaso anunciado.

Vi llegar, un sinfín de multinacionales, con gran despliegue de recursos, de tecnología, de capital, los vi cerrar operaciones en corto tiempo.

No es que seamos inviables, es que nunca perdimos nuestra individualidad como seres humanos, aquel que sepa entender este concepto tiene un futro promisorio.

Es la importancia de cuidar el capital humano

En una economía global, las empresas que se distinguen son más competitivas.

Aunque no en todas las empresas parecen entenderlo así, brindar un trato justo a los empleados es fundamental para distinguirse de los competidores.

Cada vez hay más investigaciones que muestran la conexión entre las prácticas de administración que tiene una empresa y su rendimiento financiero.

También es creciente la concientización sobre la importancia del capital humano y de su gerenciamiento eficiente y eficaz.

Las compañías que tratan bien a la gente hacen más que asegurar buenas condiciones laborales y una buena paga: construyen relaciones especiales con los individuos y, gracias a ello, mejoran su desempeño a todo nivel.

En una economía global, las empresas que se distinguen son aquellas más competitivas. Pero, ¿de dónde surge esa ventaja? En la mayoría de los casos, el cerebro y motor de la organización no es otro que la gente que la compone. Aunque no en todas las empresas parecen entenderlo así, brindar un trato justo a los empleados es fundamental para distinguirse de los competidores.

Para que en su fuerza resida la ventaja competitiva de la compañía hay que atraer a los mejores recursos, retenerlos, ayudarlos a desarrollarse profesionalmente, diseñar correctamente el trabajo, establecer las metas adecuadas, recompensar bien a la gente y liderar bien.

Los individuos que la componen marcan la diferencia.

Hace unos días, un par de amigas, me consultaron sobre cual mi mayor fortaleza, les conteste sin meditar tener 50 años, mucha experiencia, me volvieron a consultar, cual, mi mayor debilidad, les di la misma respuesta.

Hoy 26 de junio del 2009, leí una interesante nota en El País de España escrita por Jesús García, trata sobre un nuevo tipo de discriminación por edad, fenómeno de reciente data, que llamo mi atención, considero que el capital humano, es quizás la mejor y más costosa inversión empresarial.

Transcribo a continuación solo algunos párrafos de ella, por razones de espacio.

La discriminación por orientación sexual, género, color o discapacidad cuenta con un alto grado de concienciación social. Los expertos alertan, sin embargo, de la existencia de otro tipo de discriminación igualmente execrable, pero más invisible que los anteriores: la que atañe a la edad. En este campo, dicen, todavía no hay suficiente sensibilización. Una generación de trabajadores en sus 30 y 40 años llegó más bien tarde al mercado laboral, pero hoy se encuentran un techo temprano. Representan las contradicciones de un país con alta esperanza de vida, más necesidad de fuerza laboral que financie las pensiones del futuro y una escasa perspectiva laboral, apuntalada formalmente por convocatorias que les excluyen.

Hay concienciación contra la exclusión por sexo o raza, no contra la de edad

El 64% de españoles considera que a los 50 ya no se es eficiente en el trabajo

"El recorrido laboral se ha estrechado a unos pocos años", sostiene un letrado

"Las prejubilaciones son un despilfarro de recursos y un drama humano"

La discriminación por edad es un concepto que sociólogos y juristas empiezan a manejar con soltura. Ha penetrado incluso en la agenda política: el Ministerio de Igualdad prepara una ley sobre igualdad de trato que incluirá ese capítulo. Las asociaciones de ámbito estatal y europeo que luchan para combatirla dicen que el principal foco de conflicto es la existencia de límites de edad -explícitos o no- en el acceso al mercado de trabajo.

En las ofertas de empleo resulta cada vez más difícil leer mensajes del tipo "absténganse los mayores de 40 años". La ofensa es demasiado evidente. En la práctica, sin embargo, la edad se sigue teniendo muy en cuenta a la hora de decidir la contratación de un empleado. Eso ha ocurrido, ocurre y probablemente ocurrirá en el sector privado. Para las asociaciones, lo realmente grave es que esos topes de edad se exijan (y se expliciten) en el acceso a la Administración pública. Sobre todo si se tiene en cuenta que ésta, en principio, debe ser garante de la igualdad.

El catedrático de Derecho Administrativo Rafael Entrena coincide en las dificultades que plantearía la anulación de procesos selectivos. Y considera que, más que hablar de discriminación por edad, las condiciones fijadas por la Administración suponen "una limitación de acceso al derecho al trabajo".

Hay, sin embargo, un argumento que los expertos consideran definitivo: los límites de edad son "innecesarios", porque las propias pruebas físicas ya se encargan de eliminar a los menos aptos. Es decir, se trata de aplicar la selección natural y no normas que consideran "injustas".

Hasta hace poco, la existencia de límites de edad no se había puesto en duda en España. Esta medida se ha impuesto "por inercia histórica" y por "prejuicios no justificados", según el estudio. "Los límites estaban asociados a variables biológicas que hoy no sirven. Lo razonable sería aumentar las edades y valorar otros criterios. En todo caso, debe haber una revisión", opina el psicólogo y experto en movimientos sociales Jaume Funes.

La Comisión de las Comunidades Europeas también se ha pronunciado. Razona que la discriminación por edad supone "un enorme despilfarro de potencial humano" y juzga que "no se debe tener la imagen de que los trabajadores de más edad sólo son otro grupo vulnerable que requiere especial atención".

"Resulta que la gente que está en la franja de los 30 a los 45 es la que tiene que soportar más cargas. Existe un déficit entre lo mucho que aportan y lo poco que reciben, porque quedan fuera de toda bonificación", argumenta Marc Carrera, director de la oficina barcelonesa de Sagardoy Abogados. "El problema", prosigue, "es que esa franja se ha estrechado cada vez más, con lo que la carga es aún mayor. El recorrido laboral es corto. A los jóvenes se les exige una amplia formación y no acaban de posicionarse hasta pasados los 30. Y pocos años después empieza a considerarse que ya no son tan útiles", reflexiona.

Una vez superada la frontera de los 45, precisamente, el trabajador puede encontrar varios escenarios: o ya no se le considera tan válido como antes, o sucumbe ante el empuje de los más jóvenes, o resulta más caro de mantener y, por tanto, la empresa tiende a deshacerse de él. "En lugar de capitalizar el valor humano que tienen, las empresas se mueven en términos economicistas", expone el sociólogo Funes.

Latino América en su conjunto, Bolivia en especial, no puede permitirse el lujo de desperdiciar, tanto capital invertido en desarrollo humano, tenemos serias asimetrías en calidad educativa, el desarrollo económico, y la re-activación de nuestro aparato productivo es tarea que apremia, mas aun tomando en consideración, el alto costo económico, del ciclo político (social) por el que atravesamos.

Algo para meditar, la improvisación nos ha llevado a extremos inconcebibles.

Por Rene Ichazo Paz.

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Comments

1 Response to "El VALOR DE LA EXPERIENCIA..por René Ichazo."

Yoly dijo... 27 de junio de 2009, 22:38

BRAVO Sr. RENE Y A TI lUIS ENRIQUE POR PUBLICARLO, MI EXPERIENCIA PERSONAL ESTA TOTALMENTE IDENTIFICADA POR ESTE ARTICULO, Y LO PEOR AUN QUE ESTA SITUACION NOS HACE SER MAS CREATIVOS Y EMPRENDEDORES A ESAS EDADES, PERO NO CONTAMOS CON PERSONAS QUE EN LAS MISMAS CIRCUNSTANCIAS SE ATREVAN A SALIR DE SU DEPRESION POR ESTAS RAZONES, CUANDO SABEMOS Y ENTENDEMOS QUE EL ELEMENTO HUMANO, SU CEREBRO, CREATIVIDAD Y EXPERIENCIA CUENTAN MAS QUE CUALQUIER OTRA COSA, SE QUEDAN EN SU FUSTRACION, SIN TENER NI LA MAS MINIMA VISION Y CONCIENCIA DE QUE PODRIA SER MAS PRODUCTIVO A LOS 50, BUSCANDO EN QUE OCUPAR PRODUCTIVAMENTE SU CEREBRO Y EXPERIENCIA, QUE LO QUE PUDO SER EN TODOS SUS ANOS ANTERIORES SUPEDITADO A UN BUEN SUELDO!! ES HORA DE SALIR DE ESE LETARDO INCONCIENTE!

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